Mi hijo ha sacado un 5... Qué ocurre?

En esta ocasión me gustaría centrar la atención en la situación que muchos niños viven día a día en la aulas. La presión a la cuál están sometidos, por un lado, la académica y por otra, la exigencia   fuera del aula: deportes, música, idiomas, informática y un sin fin de actividades más. Esta situación produce niños desmotivados, agotados y en muchos casos muestran indicios de depresión. Un cúmulo de actividades tanto físicas como intelectuales puede producir en los niños estados de ansiedad, pérdida de interés por el aprendizaje, desmotivación, absentismo, en otras palabras, fracaso escolar.



Un gran número de alumnos sufren episodios de miedo cuando se les dan las notas, lloran porque no quieren comunicarlo en casa ante el miedo a las represalias.

En la actualidad, cada vez son más los niños que tienen que ser atendidos por psicólogos infantiles y necesitan refuerzo fuera de clase para "normalizarlos", integrarlos y que puedan seguir el mismo ritmo del resto de la clase. Los padres ante tienen diferentes racciones. En unos casos, su reacción es de negación ante la problemática de sus hijos, lo que provoca mayor frustración y desapego del menor. Otros padres reconocen la situación pero piensan que sus hijos acabarán siendo como los demás, sin darse cuenta que  no es necesario ser como los demás, sino feliz con lo que es, Por último, en el peor de los casos, padres que no atienden a razones y que se muestran incluso más exigentes porque creen que lo que necesitan es "mano dura".

Pero, ante este panorama tan desquiciado, quiénes son los responsables, los niños, los padres, el profesorado o el sistema educativo actual? Y  sobretodo, cómo parar este problema? Cómo equilibrar la balanza para construir niños felices y competitivos a la vez? 



Vayamos por partes, en ocasiones nos encontramos con padres que se preguntan porqué sus hijos sacan notas mediocres si sus hijos estudian y además son buenos en fútbol, inglés, música, robótica, ballet.  En estos casos, la cuestión es : Pretendes que tu hijo además de todo la carga que lleva sea un "crack" en el colegio? Lo que está claro cada niño es único, tiene unas tendencias y unos ritmos diferentes. Hay niños que tienen una capacidad académica más desarrollada y pueden con todo, pero hay niños que no. En estos casos ocurre que: "  mi hijo disfruta practicando  deporte, es muy bueno, le encanta la música disfruta tocando un instrumento pero la nota del trabajo de ciencias ha sido regular y además justo sus compañeros han sacado mejor nota " Nuestro primer pensamiento es de comparación: "si Pepito hace lo mismo porque  ha tenido buena nota y mi hijo no? Quizas deberia de borrarle de música y así que se centre en el colegio"  NO tenemos que compararlo con nadie!!" Olvidemonos de lo que ha sacado el compañero o incluso de lo que ha considerado el profesor que debía de ser su calificación. Eso NO es lo importante. 

Lo más importante es si mientras estaba haciendo el trabajo ha mostrado creatividad, interés, se ha esforzado en hacerlo el mismo, a su manera, si ha tenido el suficiente tiempo para realizarlo. En otras palabras, ha disfrutado haciéndolo? Si la respuesta es SI, la nota en este momento no es importante. ESTO ES MUY IMPORTANTE QUE COMO PADRES SE LO DEJEMOS CLARO A NUESTROS HIJOS.

Si les presionamos para que dirijan su atención hacía algo que no les motiva, dejarán de lado sus verdaderas pasiones y crearemos niños infelices, frustrados ya que hagan lo que hagan nunca estarán al nivel de los demás. 

Muchas veces nos olvidamos que nosotros también tenemos jefes, que las tareas no son siempre motivadoras y que no estamos igual todos los días, por tanto si nos evaluarán todos los días encontraríamos notas muy dispares y sorprendentes. Es por ello que nos deben de  castigar? Despedido!!! O, por el contrario, nos gustaría más que nos ayudarán a reflexionar en qué podemos mejorar?

 Seamos comprensivos, escuchemos antes de castigar, despreciar o desmerecer la poca o mucha nota que han sacado. 


Por otra parte, los docentes, tanto tutores, especialistas y todo el personal profesional del centro viven en el continuo conflicto entre lo que los niños necesitan realmente para adquirir los sus conocimientos, las necesidades y los ritmos individuales y la exigencia de cumplir con una programación fijada, en la mayoría de los casos por las editoriales que realizan una estándar para un tipo de alumno y de centro y que además, está dirigida a niños que deben de ser de otro planeta cuanto menos debido a la cantidad de contenidos, complejidad de actividades y imposible de llevar a cabo en los tiempos propuestos. 

Todo esto nos lleva a que los profesionales en  muchas ocasiones nos olvidemos que CADA NIÑO ES ÚNICO Y DEBE SER VALORADO DE FORMA INDIVIDUAL. Cuando estamos en clase con nuestros alumnos, muchas veces tendemos a comparar y a exigir lo mismo para todos, esperando  que de esta forma lleguemos a final de la evaluación con los objetivos fijados. NO, por favor! no he estado en ningún claustro en el cual mi trabajo haya sido comparado con el de mis compañeros. Si hemos de comparar, hagámoslo desde el "posicionamiento positivo", tratando de destacar lo bien hecho y sugerir de que forma mejorar su trabajo.



Pautas a seguir...


Para concluir, podemos establecer unas pautas tanto para padres como docentes las cuales nos ayuden a fomentar la confianza  en nuestros hijos y alumnos, construyendo de este modo niños felices, seguros y fortaleciendo su autoestima:

1. Cada niño/alumno es único e inigualable. Sin embargo, hay algo en lo que son todos iguales: quieren ser felices, divertirse y ser niños. Ayudémosles a serlo!!

2. Practicar la empatía. Ponernos en el lugar de niño, pensar que debe haberle llevado a esa situación y comprender que no somos "excelentes" todos los días. 

3. Fomentar una comunicación fluida (padre-hijo; maestro-alumno).Debemos de transmitir a los niños que entendemos su situación personal ( exceso de actividades, decaimiento físico..) y que si dan lo máximo en ese momento deben sentirse satisfechos.

4. Tener conciencia de nuestros hijos/alumnos. Ser conscientes de las limitaciones, necesidades, posibilidades o no de ellos y sobretodo respetarlas. Si saca un seis con mucho esfuerzo valorarlo como una muestra de éxito. 

5.  Transmitir confianza. Valorar sus logros independientemente de lo pequeños o grandes que sean sin olvidar recordar en lo que pueden mejorar, siempre desde el plano constructivo-positivo.

6. Establecer metas que puedan ser alcanzables. Ya que cada niño es diferente, cada meta u objetivo  se establezca en la medida de sus posibilidades. Si son objetivos innalcanzables conseguiremos que el niño se desmotive y desconecte de la clase.

Me quedo con un anuncio publicitario que me pareció muy evocador para la reflexión. Un adolescente reflexionaba ser padre de un adolescente, lo difícil es ser hijo. Mirar desde la distancia hacia el camino ya andado y exigir es fácil, lo difícil es ir sobre el ante el desconocimiento de lo que te vas a encontrar en él. 








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