La gestión del error...El arte de corregir sin herir.
El error forma para de la condición humana. Todos nos equivocamos, padres, madres, maestros, alumnos. En muchas ocasiones queremos hacer lo mejor, sin embargo, es lo último que ocurre.A muchos nos ha pasado: Intentamos organizar un precioso día de campo y nos olvidamos de mirar el tiempo, ese día daban tormenta! Nos subimos al tren equivocado y nos desesperamos porque hemos revisado el billete muchas veces, aún así, nos hemos equivocado! Pensamos que las cosas no ocurren y cuando nos damos cuenta.. ya hemos perdido esa oportunidad de trabajo, ese viaje increíble... Equivocarnos forma parte de nuestra toma de decisiones y las consecuencias las vivimos nosotros indudablemente pero en muchas ocasiones, también las personas que tenemos a nuestro alrededor.
Cómo he dicho anteriormente, todos nos equivocamos. La mayoría de las personas utilizan estos errores para castigarse y destruirse, son muy pocos los ven esta condición como una oportunidad de aprendizaje.
Qué ocurre cuándo uno de nuestros alumnos comete un error?
Estamos muy acostumbrados a escuchar a padres y educadores reprimir a los niños firmemente y en ocasiones en un tono de voz elevado que para muchos es algo así normal. En ocasiones, nuestras situación personal, problemas, enfermedad nos hace más vulnerables y podemos perder la paciencia con nuestros alumnos. Esto hace que no nos comuniquemos adecuadamente. Antes de que esto se convierta en algo habitual y se convierta en un patrón de conducta debemos modificarlo. Recordad "si siempre haces las cosas de la misma forma, siempre conseguirás los mismos resultados". Es el momento de probar una forma de actuar diferente. Hay estudios científicos que confirman que para conseguir una determinada modificación de la conducta en una persona se debe de repetir de forma forzada y programada durante al menos 21 días, después se convierte en un hábito y después se realizará de forma automática.
Para conseguir "distintos resultados" con nuestros alumnos tenemos que identificar que errores NO debemos cometer con ellos.
1. CORREGIR EN PÚBLICO
Leí una vez la historia de un alumna joven, viva e inteligente pero con un poco de sobrepeso. Aparentemente esta situación no le ocasionaba problemas. Un día todo cambió. La nota en un examen no había sido buena. Busco al maestro y objetó sus calificaciones. Ese día el maestro no estaba de buen humor por otros motivos y ante la insistencia de la niño, le propino un golpe mortal que le marcaría para siempre al llamarle "gordita poco inteligente" delante de todos sus compañeros. Esta humillación produjo una brecha en su estabilidad emocional por la que se fueron colando pensamientos negativos, confusión, inseguridad y falta de autoestima, acabando al cabo pocos años con una fuerte depresión. No es que esto fuera lo que produjo esta situación, pero si podría haber sido la mecha que lo encendió.
Cuidado!Corregir a alguien en público es grave, ridiculizarlo es dramático.
Imaginad que durante vuestra clases viene el director y os recuerda delante de todos vuestros alumnos lo mal que lo habéis hecho durante una reunión, curso, tutoría o etc... Todos estamos expuestos a esta clase de situaciones, no las generemos nosotros!
Imaginad que durante vuestra clases viene el director y os recuerda delante de todos vuestros alumnos lo mal que lo habéis hecho durante una reunión, curso, tutoría o etc... Todos estamos expuestos a esta clase de situaciones, no las generemos nosotros!
2. LA AUTORIDAD NO SE GANA A LA FUERZA.
Algunos niños, cuando sufren algún tipo de problema emocional tienden a poner en entre dicho la autoridad de maestro y en muchas ocasiones provocan situaciones complicadas en el aula. Si perdemos la calma y respondemos con la agresividad que ellos esperan provocar en nosotros, entonces estamos poniendo en grave peligro nuestra imagen y autoridad frente al resto de alumnos y compañeros y ante nosotros mismos.
Los niños necesitan tener una referencia en clase, eso les ayuda a equilibrase y ante las típicas dudas e inseguridades relativas a su edad, le permite tomar las mejores decisiones. Esa referencia se la proporciona principalmente el maestro al trasmitirle seguridad, confianza y respecto.
Los maestros debemos marcar los límites pero nunca imponerlos, al menos que éstos comprometan la salud y la seguridad de los niños.
Los maestros debemos marcar los límites pero nunca imponerlos, al menos que éstos comprometan la salud y la seguridad de los niños.
El diálogo entre maestro e iguales, el trabajo tutorial para desarrollar el pensamiento reflexivo y empático, es el mejor recurso para construir una imagen positiva de los maestros en nuestros alumnos y de ese modo conseguir que nos vean como verdaderos líderes.
Si enseñamos a pensar desde el respeto, la calma, el compañerismo y la libertad, estaremos construyendo futuros líderes de la vida.
Si enseñamos a pensar desde el respeto, la calma, el compañerismo y la libertad, estaremos construyendo futuros líderes de la vida.
3. SER EXCESIVAMENTE CRÍTICO.
En muchas ocasiones tratamos de trasmitir a nuestros alumnos que emitan "críticas constructivas". Sin embargo, esto mismo no sabemos aplicarlo a nosotros mismos. Cuándo esperamos "algo más" de nuestro alumno en algún trabajo, actividad o proyecto pero este no se presta a hacerlo, nuestra función es averiguar cuál es la razón a su desmotivación y por supuesto, no criticar su falta de compromiso.
Por otra parte, nos encontramos alumnos los cuáles tienen actitudes "discriminatorias" hacía sus compañeros, siempre intentan crítica lo que hacen los demás mal para hacerles sentir inferiores, o simplemente para él sentirse mejor. Como maestros, tenemos ganas de ponernos a su altura y hacerles sentir lo mismo que él hace sentir a sus compañeros, ya que sus propios iguales, al no tener esa picardía no lo hacen.
Educar en la "crítica positiva" y "auto-crítica constructiva". Vamos a darle la vuelta a sus errores, veamos que podemos aportarle para mejorar su actuación, comentario, trabajo...
Alimentémosles de discursos positivos para que cuando tengan que hablar a un compañero, amigo, profesor, ellos mismos, sus comentarios les sume más que les reste.
4. CASTIGAR CUANDO SE ESTÁ ENFADADO Y SIN DAR EXPLICACIONES.

Un niño de 6 años pedaleaba con su triciclo cerca de la carretera, pensó: " Por qué ir por esta acera estrecha si puedo ir por esta otra mucho más amplia?" se refería a la carretera. Bajó despacio para no hacerle daño al vehículo y comenzó a pedalear. Cuándo sus padres se dieron cuenta sintieron pánico y salieron inmediatamente detrás de él mientras le gritaban y gesticulan con la intención de parar a su hijo. Una vez le alcanzaron su padre le dio una gran reprimenda y fue castigado sin triciclo por un mes. ¡Dios mío! Eso era toda una vida para un niño!.
Los niños tienen un razonamiento impulsivo y egocéntrico. Actúan impulsado por sus necesidades básicas e inconscientes. Por ese motivo, cuando realizan una acción que pone en peligro su vida, su estabilidad emocional y la de otros, en la mayoría de las ocasiones no son conscientes, al menos, como nosotros esperamos que lo sean. En estos casos, lo primero es hacerles conscientes de la gravedad de sus actos de forma inmediata. En el caso de recibir algún tipo de penalización, límite o castigo, éste deberá ser establecido desde la calma, la reflexión y el "posicionamiento positivo", es decir, qué de positivo vamos a extraer de esta situación. Antes de sancionar al alumno, recuérdale sus virtudes y como utilizarlas para su propio beneficio y así no volver a cometer este error.
5. PERDER LA PACIENCIA Y DAR "POR PERDIDO AL ALUMNO".
Recuerdo
en un cole donde trabajé como tutora que la tutora "saliente" me
facilitó sus las hojas de tutoría personales. Cuál fue mi sorpresa al observar
que apenas había observaciones de los niños. ¡Acababa de aterrizar en un
colegio nuevo, no sabía por dónde empezar y encima no iba a saber nada de mis
alumnos hasta empezará el colegio! La verdad, me sorprendió. Me dirigí a ella
porque quería una explicación, su repuesta fue: "No tiene que
condicionarte mi relación con ellos. Descúbrelos tú, saca tus conclusiones y determina tus actuaciones sin mi influencia, es posible que consigas
algo que yo no he podio lograr de ellos". Solamente al cabo del tiempo
me di cuenta de esta gran verdad.
Cuando entramos a clase por primera vez y
conozcamos a los alumnos por nosotros mismos, podemos dar la tratar a esos
alumnos que ya están "marcados" sin prejuicios, sin opiniones preconcebidas.
No hay alumnos difíciles, todas las murallas emocionales pueden ser derribadas con paciencia, conociéndolo, respetándolo y haciéndole participe en cualquier actividad o iniciativa si emitir juicios previos, dándole la oportunidad de mostrarse tal y como es.
No hay alumnos difíciles, todas las murallas emocionales pueden ser derribadas con paciencia, conociéndolo, respetándolo y haciéndole participe en cualquier actividad o iniciativa si emitir juicios previos, dándole la oportunidad de mostrarse tal y como es.
6. DESTRUIR SU CREATIVIDAD Y ILUSIÓN.
Los niños son pura ilusión, dentro de
su pequeño mundo todo es posible. Sus juguetes cobran vida, son capaces de
inventar mil situaciones y momentos en sus casitas de muñecas o con sus Legos.
Su imaginación es infinita y sus ganas de jugar inagotables.
La creatividad es un proceso mental
que envuelve generar nuevas ideas o conceptos, o nuevas ideas sobre conceptos
ya existentes. También implica un trabajo autónomo (El niño está desarrollando
su idea desde su interior hacía fuera) y mucha imaginación. Dando algunas indicaciones
los niños pueden ser capaces de crear o modificar su propia realidad. Este
proceso está profundamente relacionado con su desarrollo intelectual y
emocional.
Vamos a dejar que nuestros alumnos nos
sorprendan. Corregir desde el cariño, sin herir sus sentimientos ni cortar
esa delgada línea que hay entre la realidad y la imaginación. Dejar que el
alumno vaya descubriendo su realidad a medida que vaya madurando. No hay que
reprimir su inocencia, sino apreciar lo valiosa que es para mostrar de forma natural su mundo interior, sus ilusiones y sueños sin miedo a ser ellos mismos.
Estas son algunas de claves que puede ayudarnos a dejar esa huella en nuestros alumnos y convertirnos en maestros excepcionales. Cómo escuché de un gran maestro "Cómo educadores debemos ser conscientes de que cada paso, gesto y palabra va a influir en los demás. Por tanto, procuremos que ésta sea positiva" C.Bona
Estas son algunas de claves que puede ayudarnos a dejar esa huella en nuestros alumnos y convertirnos en maestros excepcionales. Cómo escuché de un gran maestro "Cómo educadores debemos ser conscientes de que cada paso, gesto y palabra va a influir en los demás. Por tanto, procuremos que ésta sea positiva" C.Bona


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